Fenicios y hebreos: Fenicia, el país que nunca existió

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Los fenicios fueron grandes marinos y comerciaron por todo el Mediterráneo. Los hebreos, expulsados de Egipto, ocuparon la región de Palestina y allí desarrollaron la civilización que cuenta el Antiguo Testamento.

 

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Fenicia: el país de fenicios que nunca existió

 

Los fenicios eran un pueblo procedente de Arabia o del golfo Pérsico que se instaló en la costa del actual Líbano hace unos seis mil años.

Nunca hubo un Estado llamado Fenicia, sino que los fenicios se organizaron en pequeñas ciudades independientes que ejercieron alternativamente su preponderancia sobre las demás. Se preocuparon más por el desarrollo comercial que por configurar un imperio de fenicios.

Su sistema de gobierno fue la monarquía, que en algunas ocasiones era sustituida por el poder que el Consejo de Ancianos confería a dos magistrados (sufetas). Algunas de las ciudades fenicias más importantes fueron Tito, Sidón, Biblos y Beritus (Beirut).

 

Comercio y navegación de los fenicios

 

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Naves de combate fenicias y asirias

 

La región en la que se instalaron los fenicios, era una estrecha franja costera, aislada del resto del continente por dos cadenas montañosas que recorrían la zona de norte a sur. El relieve era accidentado y la extensión de suelo cultivable era reducida. Sin embargo, existían varios factores que facilitaban el comercio. La costa de los fenicios presentaba numerosas y profundas bahías que permitieron la construcción de puertos bien protegidos. Además, la región estaba cubierta de extensos bosques de cedros, hoy desaparecidos, que proporcionaban una excelente materia prima para la construcción naval y una madera muy apreciada en la Antigüedad.

Los fenicios disfrutaban de una posesión estratégica: eran el puente entre Asia, África y Europa. Todo ello los ayudó a convertirse en hábiles comerciantes. Como tales, los fenicios fueron prósperas colonias en las costas bañadas por el Mediterráneo. Palermo, en Sicilia, Cartago, en el actual Túnez, y Gadir (Cádiz), en el sur de la Península Ibérica, fueron los más importantes. En ellas, los fenicios no solo vendían sus productos (adornos de oro y plata, abalorios, frascos de incienso o cerámica), sino también otras mercancías traídas de lejanos lugares, como el marfil de la India, la seda de China o los caballos del Caúcaso, haciendo de intermediarios entre Oriente y Occidente.

Los fenicios perfeccionaron la navegación con la introducción del espolón de proa en los barcos y el trirreme, una embarcación que llevaba tres grupos de remos superpuestos. En sus largos periplos, los fenicios circunnavegaron África al servicio del faraón egipcio Necao, llegaron a la costa de Guinea y abrieron la ruta del estaño hacia las islas Británicas.

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Frascos fenicios

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El alfabeto fenicio

 

La intensa actividad económica empujó a los comerciantes fenicios a llevar un registro ordenado de las mercancías. Este registro se basó en un alfabeto fonético en el que cada signo representaba un sonido. El alfabeto constaba de 22 constantes y no incluía vocales. Los griegos adoptaron los signos fenicios y les añadieron las vocales. La escritura fenicia llegó a las costas bañadas por el Mediterráneo en rollos de papiro que los griegos denominaban “biblion”, que significaba libro. De aquí deriva la palabra “Biblia”.

 

El pueblo de Israel

 

Cuenta el Antiguo Testamento que el pueblo hebreo atravesó diversas etapas en su historia:

  • Etapa de los patriarcas. En ella Abraham, padre de los hebreos, abandonó por orden de Dios la ciudad de Ur para dirigirse hacia Palestina. Esta etapa comprende también la huida de Egipto de los hebreos guiados por Moisés, a quién Dios entregó los Diez Mandamientos. Por último, se narra la instalación en Palestina.
  • Etapa federativa. Comienza con el patriarcado de Josué (siglo XII antes de Cristo). Se relata la federación de las doce tribus de Israel, que se enfrentaron a los filisteos. La lucha finalizó con la implantación del poder unificador de los jueces: Gedeón, Sansón y Samuel.
  • Etapa monárquica. En este período, los judíos formaron un reino unitario con capital en Jerusalén, primero bajo el mando de Saúl y luego de David y Salomón. Después se produjo la división en dos reinos (Judá e Israel), la denominación babilónica y, por último, la diáspora de los judíos, es decir, su dispersión por el mundo.

Los hebreos creen en la existencia de un solo Dios, por tanto su religión es monoteísta. Esto era un rasgo único en su época. Según su concepción religiosa, Dios selló un pacto con los hebreos, a los que escogió como pueblo elegido. Dentro de las creencias judías, figura la esperanza en la venida de un Mesías o redentor. El Antiguo Testamento es el libro sagrado del pueblo hebreo. El libro relata la historia de este pueblo y sus relaciones con la naciones vecinas, principalmente Mesopotamia y Egipto.

 

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La imagen de arriba corresponde a una reconstrucción de Jerusalén: 1. Templo. 2. Actual Muro de las Lamentaciones. 3. Ciudad Alta. 4. Palacio. 5. Acueducto. 6 Foro. 7. Teatro. 8. Cisternas. 9. Ciudad Baja.

 

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