La fría Guerra Civil española del siglo XX

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Entre el 18 de Julio de 1936 y el 1 de abril de 1939, se desarrolló en España la Guerra Civil más sangrienta y trascendente que ha soportado el país: la Guerra Civil española. La sublevación militar contra el régimen republicano tuvo grandes consecuencias económicas, culturales y sociales.

 

 

 

Guerra Civil española

 

La sublevación militar de la Guerra Civil española

 

Lo que en un principio estaba previsto como una sublevación militar que acabaría rápidamente con el gobierno del Frente Popular, se convirtió en una larga y cruenta Guerra Civil española que supuso para España un enorme bache demográfico, económico y cultural, así como la desaparición de la mayor parte de los cuadros políticos, sindicales e intelectuales. Esta es la Guerra Civil española.

 

Los preparativos de la Guerra Civil española

 

Desde el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero, un grupo de generales y numerosos jefes y oficiales del ejército comenzaron a tramar una insurrección contra el gobierno. Por lo que respecta a los generales, algunos eran monárquicos, como Orgaz, Saliquet, Fanjul y Goded; otros, como Varela, eran tradicionales; Queipo de Llano y Cabanellas eran republicanos; y otros, como Sanjurjo, Mola y Franco, carecían de filiación política determinada.

Como jefe de la sublevación se designó al general Sanjurjo, pero murió al estrellarse el avión que le traía a España desde Estoril (Portugal). El coordinador de toda la trama conspiradora era, desde Pamplona, el general Mola.

Estos generales fueron los principales de esta sangrienta Guerra Civil española.

Guerra Civil española
Franco

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Mola

Guerra Civil española
Sanjurjo

La sublevación en la Guerra Civil española

 

El 17 de julio se sublevaba la guarnición de Melilla y, al día siguiente, Franco volaba desde Canarias a Marruecos para ponerse al frente del ejército de África. El 18 de julio, la sublevación se extendía por casi toda la Península con resultados diversos: el general Mola se imponía en Navarra con ayuda de los requetés; Queipo de Llano dominaba rápidamente las guarniciones de Sevilla, y Cabanellas triunfaba en Zaragoza; en Madrid y en Barcelona, los levantamientos dirigidos por Fanjul y por Goded, respectivamente, fueron pronto controlados. La Guerra Civil española iba tomando forma.

El gobierno de Casares Quiroga, que restó importancia a la sublevación, no supo reaccionar a tiempo y fue sustituido por el del republicano Giral, quien entregó armas a las milicias sindicales y a las de los partidos del Frente Popular.

Tras las primeras acciones del levantamiento, los sublevados controlaban Galicia, León, Castilla la Vieja, Navarra, gran parte de Aragón, la Baja Andalucía, las islas Baleares y Canarias. La República contaba con el dominio en Madrid, en los grandes focos industriales -Cataluña y País Vasco-, en las cuencas mineras asturianas, en Santander y en Valencia y Murcia. Una circunstancia determinante de estos primeros momentos la constituyó el paso del estrecho de Gibraltar por las tropas de África. La operación fue completada en los primeros días de agosto bajo el mando de general Franco, que contó con el apoyo de una escuadrilla de aviones enviados por Mussolini. La presencia de la Legión y de los Regulares de África en la Península permitió controlar la Baja Andalucía y entrar en Badajoz. Poco más tarde, las tropas de África entraban en contacto con las tropas que luchaban en el Norte.

En julio, ninguno de los dos bandos aparecía en condiciones de especial debilidad con relación al otro, con lo que la Guerra Civil española era difícil para los dos bandos.

 

Guerra Civil española

 

Manifiesto de Franco

La situación de España es cada día más crítica. La anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos. Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la población, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza.

[…] Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas engañadas y explotadas por los agentes soviéticos se unan la malicia y negligencia de las autoridades de todas clases.

[…] Justicia e igualdad ante las leyes ofrecemos, paz y amor entre los españoles, trabajo para todos, justicia social llevada a cabo sin encono ni violencia y una equitativa y progresiva distribución de la riqueza.

[…] El espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestro pecho […] haciendo reales nuestra patria por primera vez y en este orden la trilogía libertad, fraternidad e igualdad.

Radio Las Palmas,

madrugada del 18 de julio

de 1936

 

La zona republicana de la famosa Guerra Civil española

 

La sublevación militar produjo la quiebra del Estado. La Guerra Civil española estaba provocando auténticos desastres, aunque algunas instituciones continuarían formalmente funcionando. El día 19 se formó un nuevo gobierno, presidido por José Giral, en el que participaban solo los partidos republicanos. Era un gobierno muy débil; las organizaciones obreras, que habían conseguido que el gobierno les entregara armas, eran, en realidad, las dueñas de la calle. Decidían y actuaban con enorme autonomía a través de una serie de juntas y consejos recién constituidos.

Del lado de la República en la postura de la Guerra Civil española, había permanecido unos 8.500 oficiales del ejército y 160.000 soldados, la mayor parte de la Aviación y casi toda la Marina. Pero la organización militar quedó prácticamente desmantelada en la Guerra Civil española. Su poder fue reemplazado por el de las milicias populares, creadas por los partidos de izquierdas y los sindicatos.

La zona republicana ocupaba una superficie de 270.000 kilómetros cuadrados, habitada por 14 millones de personas. En ella se localizaban un buen número de las grandes ciudades del país y las regiones industriales y mineras. Además, el gobierno controlaba los recursos financieros, destacando por su valor el oro del Banco de España. Su situación agrícola era, en cambio, más deficitaria. El bando republicana perdió en la Guerra Civil española.

 

La zona nacional

 

En la España que los sublevados denominaron “nacional” durante la Guerra Civil española, no existió inmediatamente después del golpe un poder supremo y único. Cada general ejerció su autoridad en el espacio en el que operaba en la Guerra Civil española.

Unos 14.000 oficiales del ejército de Tierra (junto con los de las fuerzas de seguridad), que tenían a sus órdenes alrededor de 150.000 soldados, fueron el componente militar básico de los rebeldes.

Tras la muerte de Sanjurjo el 20 de julio en un accidente aéreo se constituyó en Burgos la junta de Defensa Nacional, presidía por Cabanellas. Se proponía la difícil tarea de coordinar y unificar la acción de los insurrectos de la Guerra Civil española.

La zona “nacional” contaba con una extensión aproximada de 230.000 kilómetros cuadrados y en ella se asentaban algo más de 10 millones de habitantes. Apenas disponía del 20% de la producción industrial del país, pero contaba con el 70% de la agrícola.

 

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